"Esta confesión de fe fue aceptada por la Junta Directiva del CEMTA el 15. de noviembre de 1996"

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I. CEMTA se identifica como un instituto de educación evangélica fiel a la Biblia con carácter anabautista-mennonita.

Siendo una Institución bíblica, deseamos ver a Dios tal como Él se revela y al mundo como Él lo ve. Él nos reveló su voluntad en su Sagrada Escritura. Ella nos da orientación en todas las preguntas de la vida, de la fe y de todo lo creado. Con el término "evangélico" se describe el corazón de la revelación de Dios: En el Antiguo Testamento ya se vislumbra la Buena Nueva (o la buena noticia) de la salvación por medio de Jesucristo y apunta con ella a la humillación y la exaltación de Cristo. El Nuevo Testamento toma esta obra de salvación como punto de partida y señala la consumación es decir la restauración de la creación al final de los días. De acuerdo a esto, ser evangélico es pensar, hablar y actuar con Cristo como centro de todo.

En el siglo XVI Menno Simons y algunos anabautistas descubrieron una nueva comprensión neotestamentaria de la iglesia a través de un profundo estudio bíblico personal. Hans Denck (apróx. 1500 - 1527) lo resumió de esta forma: "Nadie conocerá verdaderamente a Cristo, sino él que le sigue en su vida". Nuestra institución se declara partidaria de este carácter anabautista-mennonita.

Una confesión de fe es el intento de llevar las verdades bíblicas fundamentales al presente y al futuro de los seguidores de Cristo y sacarlos a luz nuevamente. Esto también significa para nosotros que no debemos ignorar el cambio de valores y las transformaciones en el ámbito internacional y nacional. Se requiere de nosotros que no solamente pensemos, actuemos y hablemos del Señor y Salvador Jesucristo crucificado y resucitado sino también con más frecuencia del que vendrá.

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II. Aceptamos la Confesión Apostólica (381 d.Cr.):

Nosotros creemos en:

un Dios, el Padre todopoderoso, el Creador del cielo y la tierra, y de todo lo visible e invisible;

y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Unigénito, él cual fue concebido por el Padre de delante de todos los eones, luz de la luz, Dios real salido de un Dios real, concebido y no creado, en su ser similar al Padre; por medio del cual todo fue hecho, quien descendió del cielo por causa de nosotros y nuestra salvación y quien se hizo carne siendo concebido por el Espíritu y por la virgen María. Él se hizo hombre y fue crucificado por nosotros, sufriendo bajo Poncio Pilato, fue sepultado, resucitó al tercer día de acuerdo a las Escrituras, ascendió al cielo y ahora está sentado a la diestra del Padre y volverá en gloria para juzgar a vivos y muertos y su reinado no tendrá fin;

en el Espíritu Santo, el Señor y dador de vida, quien salió del Padre, quien es adorado y alabado junto con el Padre y el Hijo, quien habló a través de los profetas;

en una Iglesia general santa y apostólica.

Nosotros confesamos un bautismo para el perdón de los pecados.

Nosotros esperamos la resurrección de los muertos y la vida del eón venidero. Amen.

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III. Creemos en la inspiración divina, la unidad sin objeciones y la infalibilidad de la Palabra de Dios.

Aceptamos como Palabra de Dios la Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento con sus 66 conocidos libros canónicos (2. Ti. 3:16). En conclusión la Palabra de Dios es Jesucristo mismo (Jn. 1). El Antiguo y el Nuevo Testamento se condicionan uno al otro. Él uno no se entiende sin el otro (Jn. 5:46.47; Lc. 24:25-27.44.45).

Entendemos la Sagrada Escritura tal como ella misma se ve: ella es el relato múltiple del trino Dios, quien se reveló a nosotros de diversas maneras (He. 1:1.2; 2. Ti. 3:16.17); movido por su Espíritu las personas han escrito esta revelación, sin que se haya anulado su propia personalidad. En ello se debe observar, que el Espíritu Santo nos concede una comprensión más profunda de la Palabra de Dios. (2. P. 1:20.21; Jn. 14:26; 1. Co. 2:14).

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IV. Aceptamos el seguimiento de Cristo en medio de la Iglesia.

1. Creemos que todos los hombres pecaron y que por ello necesitan la salvación del estado de perdición. Esto se realiza a través del arrepentimiento y del nuevo nacimiento (Hch. 2:38).

2. Creemos en la justificación de los hombres por medio de la fe y testificamos con ello que es imposible para el hombre salvarse por medio de las obras. La salvación es un don de la gracia de Dios que es concedida al hombre por medio de la fe en Jesucristo (Hch. 16:31; Ro. 5:1). La obra del Espíritu Santo consiste en convencer al hombre de su pecado (Juan 16:8), persuadirlo a la conversión a Dios, morar en él y concederle el poder para llevar una vida que glorifique a Dios.

3. Creemos en la Iglesia como una comunión de los creyentes en Jesucristo. La Iglesia hogareña, la Iglesia local y la Iglesia universal se complementan y no se contradicen (1. Co. 11:18; 2. Co. 1:1; Mt. 16:18; 1. Ti. 5:16).

4. Practicamos el bautismo en base de una fe personal en Jesucristo (Mr. 16:16).

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V. Creemos en la bendición de la obediencia a la Palabra de Dios en vista de la cercana venida de Jesucristo. Entre otros destacamos los siguientes puntos:

1. Como seguidores de Jesús aspiramos llevar una vida de santidad, siendo la Biblia nuestra regla (He. 12:14; 1.Tes. 5:21; Hch. 17:11).

2. Nos atenemos al mandato de Jesús, de llevar el evangelio a todo el mundo (Mt. 28:18-20; 1. Ti. 2:4).

3. Creemos que Dios es un Dios para todos los hombres, también para los débiles (viudas, huérfanos, pobres, enfermos, extranjeros, ancianos). También se incluye la protección del no nacido (Sal. 127:3; Sal. 139:13-16).

4. El matrimonio es una institución creada por orden de Dios. Por consiguiente es indisoluble. Lo que Dios unió, el hombre no lo debe separar (Mt. 19:6); y quien se casa con una divorciada, éste comete adulterio (Mt. 5:32). También rechazamos las prácticas que van en contra de Dios, tales como fornicación, homosexualidad y lesbianismo (Ro. 1:18ss; 1. Co. 6:9s).

5. Delante de Dios todos los hombres tienen el mismo valor, pues El los creó. Pero como Dios les concedió diferentes dones, también les corresponden diferentes deberes. Lo mismo vale también para el área de responsabilidad del ser hombre y del ser mujer (Gen. 2:18; Ef. 5:22ss; Ga. 3:28; 1. Ti. 2:12-14).

6. Aunque los tiempos se hagan más difíciles, nosotros queremos esforzarnos, de hacer el bien a todos, mayormente a los hermanos de la familia de la fe (Gá. 6:10).

7. Sabemos que la creación, como está hoy, ya no es más el paraíso. También sabemos que Dios va a crear un cielo nuevo y una tierra nueva al final de los tiempos. Nos atenemos al mandato original de Dios de labrar y guardar esta tierra (Gen. 2:15; Ro. 8:19ss).

8. La verdadera paz (Shalom) está fundamentada en el Dios trino y sólo es posible por medio de Jesucristo (Is. 48:22; Jn. 14:27). Nosotros aspiramos la sinceridad y rechazamos el juramento. Queremos amar al enemigo, hacer la paz sin las armas y vivir de un modo ejemplar (Sermón del Monte, Confesión de Fe de Schleitheim de 1527).

9. Nos atenemos a la separación entre la iglesia y el estado y nos sometemos a la autoridad, en cuanto esta no se oponga a la Palabra de Dios (Ro 13; Hch. 5:29).

10. Creemos que no puede existir un desarrollo automático hacia un reino de paz mundial sobre esta tierra. Rechazamos todos los intentos de unificación, que tengan como meta la tecnocracia, la humanización o incluso la demonización de esta tierra (Ap. 13).

11. Creemos que la historia de Dios con Israel aún no está concluida (Ro. 9-11).

12. Creemos que será necesario a través de muchas tribulaciones entrar en el reino de Dios (Hch. 14:22). Solo el que venciere, heredará todo lo que Dios ha prometido (Ap. 21:7).

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